Cómo empezar esta historia sin sentir una profunda tristeza y esas ganas de llorar por tu partida.....en esta entrada de mi blog escribiré algunos recuerdos relevantes que tengo de mi abuelito, y va dedicado a mis primos que lo conocieron y a los que no lo conocieron para que lo conozcan un poquito.
" Sergio Enrique Almeida Morales nacido el 03 de Febrero de 1922 en Tumbabiro, Urcuquí, Imbabura hijo de Miguel Almeida e Isabel Morales.
Aún te recuerdo en mis días de infancia, siempre con tu andar lento y pesado, y me pongo a indagar en mi memoria y en mi infancia no quedan recuerdos importantes, los únicos recuerdos importantes y que aún no se han ido de mi mente son los que viví junto a ti."
Debido a que el puesto de revistas donde vendíamos estaba en el centro de la ciudad, creo que fui uno de los nietos que más seguido pasaba con el abue, todos los días lo veía venir, siempre con su terno y su sombrero.
Recuerdo las veces que me sabía llevar a almorzar en esos restaurantes baratos del Centro, ya saben los viejitos siempre son ahorradores, los nombres bien peculiares como, restaurante el fortín, restaurante Cucú y algún rato ya fue inclusive a algún vegetariano y siempre la comida antes de las 12:00 cuando aún no daba ni hambre jaja recuerdo que sabía comerse la sopa hirviendo y terminaba mas pronto que uno.
Muchas veces nos sabía llevar a la Catedral, y las carreras de los nietos subiendo y bajando las gradas, creo que al que ganaba nos daba dinero de premio, en aquel tiempo aún era en sucres pero no recuerdo cuanto nos daba. Siempre nos daba dinero a cada nieto. Ya con la dolarización también él se dolarizó y paso a ser un dólarito el monto que nos daba siempre que lo veíamos.
Era una persona bien puntual, tanto así que llevaba siempre dos relojes jiji al principio eran relojes de cuerda y luego ya pasaron a ser relojes de pila.
Siempre nos llevaba a su cuartito ubicado en las calles Manabí y Cuenca, una casa grande de la hermana, no recuerdo su nombre y pocas veces la veíamos, ella vivía en el último piso de la casa.
Atrás de la cuartito del abuelito, y pasando un pasillo se llegaba a un pequeño patio, allí vivía la tía Rosita, también le quería bastante era una mujer igual de edad, pero era una dulzura de mujer, mi recuerdo más memorable de ella es cuando tomó su guitarra y empezó a entonar la canción Quito Edén de Maravillas, siempre que escucho esa canción la recuerdo.
Y el cuartito, cómo describir lo que había en aquel cuartito, una cama dura, un pequeño reverbero eléctrico, un baúl, en donde tenía sus bienes más preciados, una tele grande antigua que siempre que la prendía nunca funcionaba, una guitarra, a veces la tocaba pero decía que ya no tenía oído, un par de armarios y siempre que íbamos ponía el tubo entre los dos armarios y nos ponía a hacer las flexiones en la barra.
También había una radio-grabadora, a como olvidar esa radio-grabadora, las mil canciones que grabamos con ese pequeño artefacto, cada uno de los primos fuimos puestos en ese estudio de grabación y cantábamos con toda nuestras ganas.....luego ya grandes nos dió una copia del cassette a cada uno, imagino las sonrisas que nos sacó a cada uno al escucharnos cantar de niños.
Cuando ya crecimos, nunca faltó el dólar cuando nos veía, así como nunca faltó el cariño que sentíamos hacia nuestro viejito, conoció a todos los nietos y siempre nos aconsejaba para que "triunfemos" en la vida como él sabía decir.
Típico de él era contar sus oficios de joven, saber que fue enfermero, que fue policía o como él decía, se dedicó a la "chapería", que vivió en Ambato, que vivió en Santo Domingo de los Colorados y muchos otros lugares más.
Alguna vez contó que unos de sus apodos fue "nariz de boxeador" jaja es que tenía la nariz grande y redonda, a y también las orejas las tenía grandes, particularidad que la heredó el primo Javier Tituaña jajaja
Claro que también era enojón, de quien creen que sacamos ese carácter medio cascarrabias que a veces tenemos los Almeida jaja siempre le molestaba los asuntos del dinero cuando no le pagaban o le quedaban mal, o cuando se enojaba con algún amigo suyo......a los hombres pequeños siempre los tildaba de "omoto".
Como no tenía celular, obviamente, era una trámite buscarlo por el Centro Histórico, típico hora de almuerzo en los restaurantes antes mencionados, o sino en la plaza Grande, su lugar preferido para descansar y pasar con sus amigos, muchas veces lo veíamos sumamente dormido en una de las bancas de aquella plaza.
Cuenta mi papá que de joven, el abuelito era un excelente jugador de ecuavoley, que muchas veces lo iban a retar desde otras localidades, creo que esa herencia, la de deportistas, la sacamos de él.
Su familia más querida, aparte de sus hijos, sus nietos, siempre fueron la Matico y la Carmelita, la monjita.
Ya con el tiempo y el pasar de los años, llegó fuerte hasta el año anterior y con 91 años se mantenía fuerte, salía a caminar normalmente a ver el ecuavoley del barrio y sin ningún problema.
Al final, le tocó venirse a vivir al sur pero creo que siempre extrañó su centro querido, la plaza Grande, los restaurantes baratos.......ahora que ya no está, estoy seguro que aquellos lugares lo extrañarán por siempre, aquella silueta pequeña con sombrero y terno, aquella silueta que siempre llevó de la mano a uno de sus nietos enseñándole a caminar en la vida con sobriedad y siempre con esas ganas de vivir feliz con las cosas simples de la vida.
Hasta pronto abuelito te queremos.........

