Cumbre Cotopaxi 5897 msnm
Salimos desde Quito rumbo a Latacunga para alquilar el equipo de montaña. Luego de hacerlo, almorzamos y subimos al Parque Nacional Cotopaxi. El resto del grupo ya había subido y nosotros estuvimos a las 15:20 en el Control en donde presentamos la hoja de permiso de ascenso y nos permitieron el ingreso.
volcán Rumiñahui
El Sincholagua
Llegamos al parqueadero a eso de las 17:00 y unos 45 minutos mas tarde estábamos ya en el refugio, el Cotopaxi se despejó dándonos la bienvenida y unas tomas espectaculares de la montaña y el refugio.
Tuvimos la suerte de cruzarnos con un zorro que deambulaba por el sendero.
Nos reunimos con el grupo en el refugio y luego de ubicarnos en el dormitorio bajamos a la cena, buena comida y buen ambiente, el lugar caliente, comparado con el refugio del Cayambe que hacía frío.
Colocamos la bandera de SAMAY Caminantes en el refugio con nuestras firmas.
A este sueño fuimos:
Angel
Lucheins
Gustavo
y yo
y los compañeros de MAHIL con José y su hermano como líderes, Dontru y su hermano y una señorita montañera que estaba con ellos.
Nos despertamos aquella noche a las 23:10 que sonó mi alarma, yo no pude dormir, la ansiedad, el sonido del viento, los ronquidos, pero ya a esa hora empezaron a despertar los cerca de 30 montañistas que estábamos en esa habitación llena de literas.
Luego de alistarnos bajamos a la parte del comedor, allí estaban ya todos listos y comiendo pan con café previo al ascenso.
Salimos a las 00:36 rumbo a la cumbre, hacía algo de viento y frío, iniciamos por el arenal a ritmo lento y seguro. Llegamos al glaciar en una hora.
Yo hacía cordada con Dontru y su hermano y resulta que ninguno trajo la cuerda de nuestra cordada, quedaron 2 cuerdas en el refugio :( de algún modo nos arreglamos e iniciamos el ascenso.
El ascenso es fuerte, inicia desde el refugio recto hacia Yanasacha y antes de llegar toma para la derecha (Occidente) para rodear unas grietas gigantes, y al final sube casi por la ruta antigua que ahora está todo cambiado debido a las erupciones y actividad eruptiva que tuvo el Cotopaxi en años anteriores. Nada que ver con mis recuerdos de cómo era el paisaje cuando subí por primera vez con mi ñaño.
Llegamos a las 06h30 a la cumbre, cansados, pero emocionado de haber cumplido el objetivo, con las botas incómodas, al borde de las ampollas, con los crampones flojos y a punto de salirse, pero llegamos, llegamos!!
El cráter no se divisaba bien, estaba saliendo humo con olor a azufre, nos tomamos muchas fotos, se veían casi todas las montañas, desde el Cotacachi, pasando por el Cayambe, Antisana, Ilinizas, hasta el Chimborazo, la fumarola no dejaba ver el lado de la mama Tungurahua o el Sangay.
En todo caso, estar allá arriba fue cumplir un sueño de toda una vida, estar al borde del cráter, la vista, el amanecer, incluso el olor a azufre, el esfuerzo, todo valió la pena.
El descenso no fue menos impresionante, poder ver con claridad las grietas por donde pasamos, la ruta expuesta con una inclinación tal que pensar que una caída podría ser fatal, pasar bajo a Yanasacha y ver tan de cerca esa pared tan distintiva del Cotopaxi, y ver cuánto había cambiado esta montaña con el proceso eruptivo, cuántas grietas nuevas, y cuanta peligrosidad podía guardar la hermosura que contemplábamos.
Luego de casi tres horas estuvimos de regreso en el refugio. El éxito de una excursión no consiste en llegar a la cumbre sino regresar bien a casa, y gracias a Dios regresamos felices, cansados pero contentos con haber conseguido la meta propuesta.
En mi caso, feliz de haber podido cumplir esta meta con mi padre y esperando que él también haya disfrutado igual.
A propósito de la primera vez que subimos con mi ñaño (2011), en este ascenso me di cuenta que solo nos faltó 5 minutos o 10 como máximo para llegar a la cumbre en aquella ocasión, me dió coraje porque me hubiese gustado tanto compartir esa cumbre con mi ñaño. 5 minutos.... :(