lunes, 18 de mayo de 2015

Tu inmortal existir



Si probar de tus labios fue pecado,
arderé en el infierno por todas las noches que viví recordando,
aquella ilusión, pérdida de la razón llamada amor,
cual rosa que marchita muere en el rosal después de vivir a plenitud, 
así, de idéntica estocada, la muerte marcó la historia de mi angustiado corazón.

​Y el trinar del reloj arrincona mi alma, 
en un abismo profundo donde aún vivo penando
entre las sombras incolumnes el destellar de tus ojos ​
​son la luz que me esperanza en este abismo en el que me hallo.

​He probado ya hasta el hastío, el elixir de tu ausencia
veneno dubitativo, cuya morada emerge dentro de mi humilde ser, 
te fuiste con aquel al que ahora admiras y entregas tus placeres,
acongojado de recuerdos y tiempos pasados, vivo sin quererlo hacer.

Viento, marea, tempestad y tormenta fuiste en mi vida, 
fuiste el antes, el después, el dolor y la alegría, 
no te deseo el mal de ningún modo, pero tampoco bienestar,
desearte lo mejor, sería digno del más vil ser masoquista,
mejor absuelvo tus pecados y te ahogo en el olvido.

Y hoy te digo adiós, un adiós que nunca lo había esperado, así como nadie espera morir,
así como aquel libro de cartas de amor y poemas, que hoy desfilan en medio de hojas marchitas de papel,
y en la lejanía de la vida observo tu diminuta figura, cual ocaso atardecer en la playa de mi vida,
y mientras me intento convencer que ya te he olvidado, escribo estas letras a tu inmortal existir.


Aún estas ahí....