- Señores pasajeros buenas tardes, lamento incomodar su viaje, me he subido en este medio de transporte para ofrecerles este rico producto, caramelo caumal para su garganta, pasaré a entregar por sus asientos esperando me lo sepan recibir y recuerden que ver y tocar, no significa que lo tengan que comprar.
Humberto se baja con su funda de caramelos caumal igual de llena que cuando se subió al bus. Ya se acerca el medio día y aún no ha logrado conseguir ni para el almuerzo, aunque tiene pensado no almorzar pues los dos dólares que tiene hasta ahora debe reunirlo para poder pagar la comida para sus dos hijos, su esposa y el arriendo. Solo espera juntar por lo menos cinco dólares hasta el final del día para poder subsistir, no tanto por él sino por sus hijos y su esposa.
Y ellos también ayudan en el "negocio familiar", sus hijos y su esposa van a varios sectores de Quito subiéndose a los buses, arriesgando su vida, tratando de vender sus productos, tratando de subsistir.
El suyo no es el caso de muchas otras personas que se suben a los buses a amedrentar a los pasajeros para que les compren, que hacen trabajar a los niños para no hacerlo ellos, o simplemente suben con caramelos como pretexto para robar.
Y es que la vida no es nada fácil para alguien que no tuvo la oportunidad ni siquiera de terminar la escuela, mientras menos estudios tienes más cuesta arriba se pone la vida.
Y como dice el dicho popular, se juntaron el hambre y la necesidad, y su esposa también nacida en la pobreza, con dos hijos a cuestas que también deben trabajar para poder subsistir, no estudian, no progresan, solo subsisten.......y así es que nace el círculo de la pobreza.
Se acerca la navidad, tantas propagandas, descuentos, compre esto, compre esto otro. Para Humberto esta fecha no es sinónimo de felicidad, paz y armonía, cómo nos quiere hacer creer la televisión, su angustia y frustración va más allá de una frase bonita, va al hecho de no poder darles todo lo que sus hijos le piden, el hecho de no poder comprarles un juguete, y va más allá, cosas como no poder darles las tres comidas diarias, obligarlos a perder su niñez enviándoles a trabajar, no poder darles la vida que le gustaría poder darles a ellos.
Y lo que los ricos enseñaron a los pobres para conformarse con su pobreza: "el dinero no es la vida" o "el dinero no compra la felicidad", patrañas!
Obvio que el dinero no es lo más importante en la vida, pero si que ayuda para poder alcanzar la felicidad, pues:
- no es lo mismo un niño que tiene que trabajar, que un niño que puede ir a la escuela a jugar y aprender.
- no es lo mismo poder acostarse con el estómago lleno que hacerlo con agua de vieja y pan en el estómago.
- no es lo mismo un trabajo de oficina que un trabajo saliendo a caminar en las calles, subir a los buses, vender en la vereda a la intemperie, no es lo mismo.
Esta historia no tiene como finalidad el lamentarnos de la gente pobre, sino más bien de valorar lo que tenemos, lo que nuestros padres nos han enseñado, lo que nos han heredado el estudio, valorar la comida diaria, el sueldo fijo, el trabajo estable, y en el caso de que esta historia les haya llegado a su ser, ayudar a la gente que menos tiene, en especial a los niños, los niños de las calles.
Una buena frase que leí de una compañera de trabajo es:
"no olvides que lo que tienes es mucho mas de lo que te hace falta"




