Caminaba cierto día en esas épocas navideñas, ensimismado en las preocupaciones típicas de estas fechas, preocupaciones económicas, la compra de regalos, el caos vehicular que genera la navidad, la congestión de personas que parecen roedores que salen de sus madrigueras, la cena navideña, el pavo, las guarniciones y demás cosas que en este punto parecen tan vanas y sin importancia.
Bajaba caminando por la 24 de mayo y vi a una joven sentada en unas gradas del lugar, lloraba; ella sostenía un papel en las manos y cada lágrima que nacía de sus ojos desfilaba por su mejilla hasta terminar en aquella hoja de papel.
Aquella imagen me perturbó, no sé si soy un sensible empedernido pero siempre me ha hecho tambalear el alma el ver a una persona llorar de esa manera, así desconsoladamente.
Me acerqué, le dije hola, ella trato de ponerse seria secando sus lágrimas con la manga de su blusa, y me dijo de manera cortante -si dígame usted
Era una joven preciosa, a pesar de su semblante afligido su mirada era pura y brillaban sus rasgos naturales, no usaba maquillaje.
- eh, disculpa mi atrevimiento, solo pasaba y te vi así llorando, se que no es mi asunto pero me preguntaba si tal vez te podría ayudar en algo...
ella no bajó la guardia -no gracias estoy bien!
- mira, se que soy un extraño, pero también sé que no estas bien y el hecho de que estés aquí sola llorando tus penas significa que necesitas a alguien que te ayude o al menos que te escuche, si solo necesitas desahogarte puedes contarme todo a mi, total al final de la historia seguiré siendo un extraño más y me iré, pero estarás mas aliviada de haber sacado tu pena.
Cambió de semblante y entre lágrimas me mostró el papel.
- sabes que es esto??, me preguntó.
- parecen los resultados de exámenes médicos, le dije. La verdad las lágrimas volvieron ilegible el contenido de aquel papel.
- esta es una prueba de embarazo, en realidad, es la segunda prueba de embarazo, me hice dos para comprobar los resultados, y sabes la verdad pensé que esta noticia iba a cambiar nuestras vidas, cambiar para bien la vida de mi novio y la mía, que tonta e ilusa fui....
Decidí no interrumpirla y simplemente escucharla.
- simplemente me rechazó, nos rechazó...y lo peor es que dice que este hijo no es suyo, si es el amor de mi vida como puede siquiera insinuar que pude haber estado con otro, a mi que hice todo por estar con él, para que sea feliz conmigo.
Y no sé que hacer, así sola, he pensado en tantas cosas estos días, en mi casa me van a recriminar y hasta me han de mandar de la casa, la verdad no sé si este bebé deba venir al mundo....se calló y cerro los ojos tratando de asimilar lo que terminaba de decir.
Me atreví a tomarle de las manos, empapadas de dolor, la miré a los ojos y le dije
- No lo hagas! no le quites la oportunidad de nacer, de crecer, de vivir, ahora todo se vislumbra difícil, cuesta arriba, lleno de adversidad, pero te apuesto mi vida que todo valdrá la pena, porque el niño que esperas te llenará de felicidad, y claro que deberás sacrificar mucho más pero una y mil veces valdrá la pena.....valdrá la pena por esas sonrisas tiernas, esas miradas llenas de luz, por esos bracitos que te abrazarán con todo el amor del mundo, por esa vocecita que con emoción te llamará mamá.....y algún día te dará las gracias por darle la vida y ser padre y madre para el....
No te molesto más, sigo siendo el extraño al cual le contaste tu pena, espero te sientas un poquito mejor y sobretodo tomes la mejor decisión, recuerda, ahora una vida depende de ti, una vida chiquita, un corazón que late...
Y la dejé allí, en aquel lugar, a la vista de todos y ciegos todos a la vez de su dolor, y deambulaba también sin rumbo debido a aquella tragedia ajena que ahora era mía también...
Un par de años después, un viernes salí de farra, me senté en la barra de aquel bar y con mi copa en mano, afligido por mi soledad, típico de estas épocas navideñas, me disponía a beber un sorbo de aquel licor cuando escuché un - hola, te puedo acompañar..?
Alcé la mirada y allí estaba ella, no la reconocí enseguida pero como olvidar aquel rostro que derramaba lágrimas aquel día, pero que ahora se veía feliz.
Me contó que decidió tener a su hijo, que ahora era su mundo, su felicidad, y me agradeció por regalarle un poco de mi tiempo en aquella ocasión, que eso cambió su vida por completo.
Se despidió y salió del bar, me percaté que jamás le pregunté su nombre y salí detrás de ella para preguntarle, la alcancé y no me permitió decirle nada, me tapó la boca con su mano antes de pronunciar palabra y me dió un papel con nombre y su teléfono....
Y como es la vida de imprevista, hoy ella es el amor de mi vida, si, luego de conocernos nos hicimos amigos, enamorados, novios y, bueno, nos casamos.
Ella necesitaba un amor verdadero e incondicional, su hijo un padre, y yo una familia.....ahora somos felices!!
Dícese del karma, destino o existe el libre albedrío???











