lunes, 19 de diciembre de 2016

Expedición al Altar - ruta italiana



Vista del Altar antes de llegar a la bocatoma


El 3 de Diciembre del 2016 salimos rumbo a una nueva aventura, esta vez, nuevamente el destino era el volcán El Altar, pero por la ruta italiana por el acceso de Inguisay.

En esta ocasión los integrantes de la expedición:

Sabina
Lili
Gabi Chi
Pancho Cabrera
Lucho Espinel
El hermano del lucho


Salimos a las 01:00 de Quito rumbo a Riobamba, pasamos por Machachi viendole a nuestra última pasajera, la Gabi Chi.

Llegamos alrededor de las 6:00 a la Bocatoma en Inguisay y en el camino ya pudimos ver al Altar completamente despejado y también al Tungurahua. Eso nos animó mas acerca de esta excursión.
 Volcán Tungurahua, a los pies La Candelaria

En la bocatoma nos esperaba Danilo, mi contacto allá con quien gestioné las mulas para llevar las cosas pesadas hasta la laguna de Mandur donde planeábamos acampar.
 El grupito en la bocatoma

Empezamos la caminata siguiendo el sendero que sube al valle de Tiaco chico, en un tramo se soltaron las mochilas de las mulas así que me quedé ayudando a colocarlas de nuevo, el grupo se adelantó y probaríamos con esto los radio walkie talkie, las cuales funcionaron a la perfección.

Me adelanté a las mulas para alcanzar al grupo, nos reunimos en el primer bosque de polylepis donde descansaron hasta que llegué, empezó un ligera llovizna y luego de conversar con Danilo tomé la decisión de no acampar en la laguna de Mandur sino en la cueva mirador Machay, esto porque la laguna de Mandur es un sitio expuesto y el viento y el frío iba a hacernos pasar mal allí arriba. Mas tarde comprobaría que fue la mejor elección.
 Primer bosque de Polylepis


Postal, rumbo al segundo de Polylepis La Lili

En una hora y media llegamos al segundo bosque de polylepis y es en este sector donde realizan los campamentos finales previo el ascenso, pues es la entrada al valle y existe el río y el bosque, perfecto para acampar.

 Llegando al segundo bosque de Polylepis
Zona de acampada

Valle de Tiaco chico, al fondo, en lo mas alto, Machay, nuestro destino

A partir de aquí empezamos la subida y empezaban los tramos de lodo, y aumentaba el nivel de exigencia física de la caminata, Luis y su hermano se adelantaron, el resto subíamos de a poco.


Breve descanso de los ñaños Espinel

Ya divisamos la laguna de Mandur y el Obisco con sus nieves perpetuas, el camino está señalizado pero se pierde un poco al pasar el segundo bosque de polylepis.
 Cascada de Mandur y el Obispo

Todo lo que recorrimos, se divisa el segundo bosque de Polylepis





La Gabi y la Lilis

La Sabina con su nuevo friend


El Lucheins con su nuevo peque

Pancho "Spiderman" Cabrera

A lo alto ya se divisaba la cueva Machay, nuestro destino.
 Machay es una pequeña cueva justo en la mitad superior de la foto, en la pared

Cruzando los pajonales cerca del objetivo

Fui el primero en llegar, luego de la pelea con los mosquitos en mi cabeza opté por no descansar en el último descanso, y desde allí arriba se divisa todo el valle, la cascada, el Obispo....

Vista desde Machay

Nos llevó 4 horas y media llegar hasta Machay, o las puertas, como lo llamaban los arrieros. Cuando llegaron todos intentamos organizar el campamento y entraron justo las dos carpas, si iban todos los que dijeron que iban a ir, capaz no entrabamos en la cueva.
 Postal La Sabina con su friend en Machay
 Justo descanso en Machay

 El campamento

Luego de armar el campamento y almorzar, decidimos continuar con el ascenso hasta la laguna de Mandur y la laguna Negra Pacha, subimos cerca de quince minutos hasta llegar a los rótulos en donde las flechas indicaban la dirección de las lagunas, llegamos a la arista pero todo estaba nublado y con pinta de lluvia, continuamos subiendo.
 En la Arista subiendo a Mandur

Encontramos varios montañistas que indicaron iban a llegar hasta el campamento italiano para subir a la cima en la noche, sin embargo ninguno conocía, al parecer mucha gente nueva en la montaña esa tarde.

Luego de caminar por hora y media en medio de la neblina y ya con nuestros impermeables encima, pudimos observar la laguna de Mandur entre neblina y lluvia, majestuosa a la vez que gélida, primera impresión, desde donde estábamos quizás una hora de bajada hasta a laguna, la lluvia no permitió que bajemos, ni tampoco que podamos ir hasta la laguna negra pacha, mojados empezamos el descenso.
 Mandur
Yo

 Los hermanos Espinel

 Las chicas con el fondo Mandur
 Intentando contactarnos con el campamento base, osea la Sabi y el Pancho

Intentaba divisar algo entre la neblina y las nubes que nos ocultaban todo, y lo encontré, pudimos observar, muy borroso, la laguna verde y mas arriba la laguna negra pacha con sus cascadas en la pared que le rode, ese pequeño y borroso avistamiento fue suficiente para compensar el frío y cansancio que tenía.

Llegamos de vuelta al campamento y luego de encender la fogata con el mechero del Lucheins nos acomodamos para calentarnos y secarnos, el vino hervido, el jagger, el agua de canela, ayudaron a calentarnos.

Ya pasada la noche las historias, la conversa, las media y zapatos quemados, la merienda y a dormir.


Al siguiente día se levantaron por ahí y pregunté si estaba despejado y la respuesta afirmativa me hizo levantar para subir nuevamente a intentar ver las lagunas.
 El Chimborazo de fondo, desde Machay

 el Altar desde Machay
Nadie más quiso ir y con la compañía de nuestro perrito compañero subi nuevamente a la arista, al llegar fue impresionante, casi como lo había imaginado, allí a nuestros pies una pequeña laguna y allí al fondo el Sangay, imponente y perfecto, a la derecha un tenebroso Cubillín nublado.

 El Sangay al fondo, desde la arista
Continué la subida y luego de pasar una pequeña loma logré ver la laguna verde y la negra pacha totalmente despejados, aunque la negra no tanto porque la montaña se nubló parcialmente en 5 minutos :/

Laguna verde al fondo el Sangay

Me quedé por un momento esperando el milagro de que se despeje pero no se dió, por el radio ya me llamaban para iniciar el regreso a la bocatoma así que me despedí de la montaña, agradecí lo que me pudo mostrar y bajé.

Luego de hacer el desayuno desmontamos el campamento y bajamos.

Ya en la bocatoma nos esperaban para el almuerzo el cual estuvo delicioso con un caldo de gallina criollo, trucha y jugo campestre en la casa del Danilo.

Lindo viaje y un gusto conocer algo mas de nuestro país y de la grandeza de la naturaleza.



Anécdotas

- los mosquitos están en todo el camino donde hay lodo, era el único sin gorra y los muérganos estaban en mi cabello picándome en la cabeza aaaaa feo jaja

- dos perritos fueron nuestros compañeros, ellos nos acompañaron en todo momento.

- Pancho llevo toda la tienda, 8 atunes, enlatados.....pero si fueron de ayuda mucha de las cosas que llevó.

- en la subida a Mandur iba viendo las formas curiosas de las rocas a mi derecha, cuando una parecía cabeza de toro, cuando se despeja un poquito la neblina y si.....eran 3 toros gigantes que estaban allí, que susto nos pegamos jaja tenemos un pequeño trauma.


cómo llegar:

- Desde Riobamba se toma la vía a Penipe-Baños
- Luego de diez minutos se llega a Cubijíes con un gran letrero que dice Volcán El Altar.
- Se atraviesa el pueblo y se toma la vía a Quimiag que está a 5 o 10 minutos.
- Se llega al parque y se lo rodea, el acceso al Altar es en el lado norte del parque.
- Desde allí se toma 1 hora en llegar a la bocatoma, todo está señalizado y al llegar a Piñañau se toma a la derecha.
- La comida, las mulas y arriero pueden contactarlo con Danilo Vilema (0997757193)


Recomendaciones:

- Llevar repelente contra mosquitos

- acampar en una zona de acampada como el valle de Tiaco Chico o Machay, en la parte alta es zona expuesta y el frío es constante.

- de ser posible averiguar previamente el clima del sector, para poder tener la vista completa de las lagunas y el volcán.

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