jueves, 13 de marzo de 2014

La caminata de El Quinche


En esta ocasión les voy a contar una experiencia que me sucedió en la última caminata a El Quinche que realicé, esto hace unos 8 años atrás.


Me describo como un tipo de carácter fuerte, de poca o nula creencia religiosa y un completo escéptico en asuntos de cosas paranormales, que bufonada creer que existen los fantasmas, duendes, demonios.....o bueno, al menos eso pensaba antes de los sucesos de aquella noche.

Como todos los años, alrededor del mes de Noviembre, se celebran las fiestas de la Virgen de El Quinche y la gente realiza una caminata-peregrinación masiva a la ciudad del Quinche. 

Son 60 kilómetros que empiezan en la ciudad de Calderón y atravesando Guayllabamba y las montañas que la rodean, se culmina en aquel santuario.

Normalmente dichas caminatas se realizan en la noche y llegando a la madrugada o en horas de la mañana al santuario en el parque central, y la cantidad de personas que realizan esta actividad es tanta que una nube de polvo es levantada en las laderas de las montañas que son recorridas, hay accidentes, pérdida de personas, e inclusive he escuchado de robos.

Es por este motivo que con mi familia, conocidos y amigos solíamos organizar la caminata para una o dos semanas antes de la fecha de dicha caminata, de esta manera, evitábamos todos los problemas antes mencionados y la caminata la hacíamos con tranquilidad y con más rapidez.

Aquella noche, era un sábado, nos reunimos en el sector de la Marín para tomar un bus hasta Calderón, eran alrededor de las 21:00 y estábamos mis dos primos, y tres amigos más, amigos de mi universidad. Luego de casi una hora de viaje llegamos a nuestro destino, armados con linternas, gorros y abrigados iniciamos la caminata en el parque de la localidad. Partimos rumbo al sur por una calle que se iba oscureciendo más y más hasta sentir la necesidad de usar las linternas; Ponto empezó el descenso, llegamos a la carretera Panamericana Norte y luego de unos 20 minutos encontramos el sendero que se adentraba a la montaña y descendía hasta el puente de Guayllabamba.

En años anteriores, nos encontrábamos con algunos grupos dispersos que también iban a El Quinche en su caminata, pocos pero habían; extrañamente hasta la entrada al sendero de la montaña no encontramos a ningún grupo.


Al principio empezamos a bajar todos en grupo pero de a poco el camino se iba volviendo estrecho y empezamos a bajar de a dos, primero iban mis dos primos, luego yo con otro amigo, y detrás nuestro mis otros dos amigos. Todo iba según lo planeado la noche estaba despejada, la luna llena iluminaba el cielo y no había indicios de lluvia......... pero luego todo cambió, de repente cayó la neblina que de a poco se fue volviendo espesa, ya nuestras linternas no ayudaban mucho para alumbrar el camino y apenas divisábamos el camino hasta uno diez metros. Ya a estas alturas íbamos en fila osea uno detrás de otro, algo dispersos. 

Caía una llovizna ligera propia de la neblina que nos rodeaba y todos íbamos agachados la cabeza por este motivo, nosotros continuábamos bajando por el sendero de la montaña cuando noté una silueta que venía subiendo, conforme se acercaba se lo veía mejor, era un campesino o al menos vestía como si lo fuera, la oscuridad no ayudaba mucho, él usaba un sombrero, era de pequeña estatura y venía con la cabeza gacha, al pasar junto a nosotros no levantó la mirada y no pude verle la cara, pasó de largo. Un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando pasó junto a mí, nadie dijo nada y tampoco dije nada, decidí volver a agachar mi cabeza para no mojarme la cara con la llovizna y continuar caminando.

En la bajada al puente se bifurcan varios senderos pero al final todos llegan al mismo lugar y hubo un momento en que regrese a ver y mis amigos ya no venían detrás nuestro, es normal eso en esta caminata pero al final todos se encuentran en el puente y de esta manera no me preocupe y seguí bajando, todo era silencioso, oscuro...... de repente....... se escucharon gritos, pero no eran gritos normales, eran unos gritos desgarradores, nosotros nos asustamos con los gritos y empezamos a regresar y volvimos a subir, los gritos continuaban, luego de una par de minutos ya no se escuchaba nada, nosotros buscamos a nuestros amigos, gritamos sus nombres, pero no obtuvimos respuesta, asustados decidimos bajar hasta el puente de Guayllabamba, allí ya con luz podríamos pensar mejor sobre qué hacer sobre nuestros tres amigos y bajamos lo más rápido posible.

Al llegar al puente intentamos llamarles a los celulares pero timbraban y no contestaban....de pronto del otro lado tomaron la llamada, - aló!!! donde está??!! están bien!!??......... pero solo se escuchaba un sonido parecido a la estática y algunos sonidos que parecían voces roncas y una respiración que parecía de algún animal o bestia salvaje, daba terror escucharlo.......de pronto los sonidos se vuelven entendibles y nos dicen del otro lado con una voz de ultratumba: -soy Sonneillon!!!............................. demonio del infiernooo!!!...............y voy por ustedes!!!!



Dejamos caer el celular del susto y llenos de pavor salimos corriendo rumbo al pueblo más cercano que era Guayllabamba, no pasaba ningún auto por la carretera y decidimos tomar el camino de la montaña para llegar lo más pronto posible.

Subimos por la montaña grande, en nuestra desesperación no nos importó nada y terminamos llenos de espinas las manos, las espinas son comunes en la vegetación de aquellos lugares; llegamos a la cima y seguimos el camino muy cansados por el esfuerzo pero el terror que teníamos nos dió fuerzas para seguir caminando, llegamos a un empedrado oscuro, había casas con muros, golpeamos las puertas pero no salía nadie, nadie respondía a nuestros gritos....teníamos la sensación de que alguien nos perseguía, y no encontrábamos ayuda....

Seguimos el camino que normalmente usan para ir a El Quinche, todo era oscuro la sombra de los árboles alrededor del camino nos perseguía y el silencio solo era roto por nuestra respirar agitado, nuestros cuerpo ya no soportaban el esfuerzo físico y cada vez íbamos perdiendo energía. Llegamos a una bifurcación y dijeron que había que ir la montaña para avanzar pronto, en ese momento no pensábamos con claridad, el cansancio y el miedo no nos permitieron actuar con sensatez. Fuimos subiendo como podíamos, pasó una hora y seguíamos subiendo, algo no andaba bien, ya era mucho tiempo subiendo y ya no avanzábamos.



De pronto llegamos a una propiedad en la montaña, cruzamos la cerca de alambre y entramos.....gritamos, pedimos ayuda pero nadie salía, entramos más y las construcciones eran raras las casas eran de mayor tamaño a las normales, las puertas eran más grandes todo era tan extraño, ver en la oscuridad de la noche la silueta de aquellas casas de gran tamaño daba pánico parecía una villa fantasma.......de pronto se escuchan gritos alrededor, gritos diabólicos, despavoridos entramos a escondernos en una construcción tipo granero, abrimos la puerta, entramos y en la completa oscuridad nos mantuvimos en silencio....no se veía nada.......de pronto se escucha junto a nosotros la respiración de alguien o algo...........solo gritamos del pavor y fue entonces que en mi intento de escapar, sin ver a donde iba, algo me golpeó fuertemente, sentí penetrar mi corazón y desfallecí cuando mi corazón fue oprimido........mientras perdía el conocimiento solo escuché una voz demoníaca decir.......... ERES MIO!!





Ahora me encuentro en un sanatorio mental, debe ser porque nadie creyó la historia que vivimos aquella noche y me internaron a la fuerza, me dicen que estoy loco y me sacan de estas cuatro paredes con menos frecuencia cada vez, mi mente desvaría con el tiempo.

Encontré un periódico que reseña la noticia, dice que encontraron a un único sobreviviente a los tres días de la desaparición en una hacienda abandonada y encontraron los cuerpos de mis amigos por todo el lugar, despedazados, despellejados, cercenados y los rostros sin ojos, que el único sobreviviente sonreía maquiavélicamente con una voz de ultratumba, lleno de sangre en sus manos y en su ropa, y diciendo incoherencias, que incluso me escucharon hablar en un idioma raro. 

Yo la verdad no recuerdo nada de lo que pasó en aquel lugar, nada......... no!! nooo!!! noooooo!!!!!!!............aaaaaaagggghhh!!!!...........ja............ jajaja     ............JAJAAJAJAAJJA!!!!.....................JAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!!!!!!!!!!!


FIN....???

PD. La historia tiene partes que son reales, lo ocurrido con el hombre pequeño de sombrero es real y ocurrió en la bajada al puente de Guayllabamba, así que si van a la caminata este año......solo cuídense!!

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