lunes, 1 de septiembre de 2014

El amor es cuestión de física


- Tengo miedo de enamorarme de ti, le dije
- No te preocupes por eso, tu corazón estará en buenas manos.....es una promesa, respondió ella.



Aún recuerdo el inicio de aquel semestre en la universidad, todos los estudiantes llegaban con ese deseo de experimentar  la vida universitaria; yo, como cada semestre nuevo, preparando mi material para dar las clases a los nuevos estudiantes, todos ellos muchachos recién graduados del colegio, tan joviales tan llenos de vida.

Puedo decir que mi materia, a pesar de ser una de las que se aplica para todo lo cotidiano, es una de las que menos gustan a los estudiantes, puedo asegurar que la física es incomprendida.

En esa época atravesaba un dilema existencial en mi vida, hace pocos meses me había separado de mi, hasta ese entonces, esposa, y la tristeza y pesadumbre invadió mi vida, lo cotidiano se volvió un estilo de vida y cada vez era más difícil encontrar cosas que me animen, ni siquiera encontraba ya sentido en practicar el montañismo, que era mi pasión.

- señor Andrade! -presente!
- señor Almeida! -presente!
- señorita Sánchez! - presente!

Alcé mi mirada para identificar a la señorita Sánchez y observé a una señorita que era bonita, poco maquillaje y de vestir casual, me observó a los ojos y agaché mi mirada enseguida, esquivándola y continuando con la asistencia.

Transcurrido la mitad del semestre llegó el momento de entregar las notas del primer aporte. Luego de esto, una vez terminada la clase, se acercó ella:
- Inge, quería pedirle un favor, sabe que estoy mal de notas en su materia y no sé si usted me podría dar clases particulares, es que es importante para mi poder pasar el semestre y la física no me va muy bien.

- eeeste claro, con mucho gusto te ayudo con clases particulares.

Y así, empezamos las clases particulares en la sala de mi departamento, y así empezó toda mi historia con Jessica Sánchez.

- Buen día señorita Sánchez, pase, las clases las haremos en la sala.

- Buen día inge, dígame Jessy por favor.

- Está bien...Jessy, en ese caso usted dígame Carlos y quedamos a mano.

Ella asienta y sonríe.



Transcurrieron un par de meses para que cada uno de nosotros esperemos con ansías las clases particulares, no sé si yo no fui buen profesor o ella era tan mala alumna que tocaba repetir las clases en su mayoría....o será que solo era un pretexto para vernos día tras día.

En cada una de nuestras conversaciones había algo de coquetería, ella me gustaba y al parecer yo también le gustaba.......... a pesar de no ser un tipo muy agraciado físicamente, al parecer también le gustaba.



Y era más a menudo los lapsos en los cuales divagaba en mi pensamiento y me perdía en el el tiempo, me perdía en pensamientos, pensando en ella....pero volvía a la realidad y veía que lo nuestro no podía darse, yo era mucho mayor a ella, con mis 40 años y ella con sus 19 años, la diferencia de edades era un gran obstáculo, el segundo impedimento obviamente era nuestra relación profesor/alumna lo cual evidentemente me causaría problemas e inclusive me podían destituir de mi puesto.

Pero, y si no me quiere?? y si solo soy una ilusión para ella??


Así, una tarde de aquellas clases privadas, me decidí a confesarle lo que sentía por ella:


- Tengo miedo de enamorarme de ti, le dije
- No te preocupes por eso, tu corazón estará en buenas manos.....es una promesa, respondió ella......y me besó.....




Y así empezó toda esta historia de amor.......





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