No sé si alguien recordará mi semblante al morir la tarde,
o si acaso el palpitar de mi pecho importe al resto del mundo,
será que mi respirar hondo y profundo significa solo algo lúdico,
o quizás, de todo el universo, solo soy un efímero instante.
Muerde mis labios si buscas la paz de tu cuerpo incólume,
toca mis manos si necesitas sentir el frío glaciar que me envuelve,
siente el aroma perpetuo de la brisa veraniega ausente,
maldice, ríe, llora, mientras llega el último suspiro.
Y vivo mi vida en la soledad del perpetuo silencio afable,
y en la oscura humedad siento aquellos tus deseos mas sublimes,
tal vez nunca me recuerdes si acaso mi existir se extingue,
aunque quizá en la lejanía un esbozo de mi siempre te acompañe.
Observo a la gente, los miro desde lejos, desde mi oscuro rincón,
deambulo frente a ellos pero ellos no me miran, no notan mi ausencia,
punzante dolor causo cuando llego, me hago presente, derrumbo,
lágrimas, dolor, llanto inconsolable, nadie elude mi presencia.
Y me marcho al fin, no me voy, me lleva la brisa gélida,
el mundo no ha dejado de girar por mi ausencia, no se inmuta,
solo mi recuerdo persiste cual esencia de café en la plaza,
que de a poco se desvanece hasta mezclarse con la nada inmortal.
Estoy aquí.....


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