martes, 12 de febrero de 2019

Ya no te extraño




Extraño aquellos tardes interminables, que pasaban de prisa como algo contradictorio, como cuándo el sol se oculta y se despide del día, y en contados instantes la oscuridad nos domina.

Extraño aquellas noches en las que hacíamos poesía, tu y yo allí acostados, cuando nos olvidábamos de todo, quizás si sabía que aquello se acabaría, te hubiera pedido que no mires el reloj aquel día.

Extraño saber de ti día tras día, estar junto a ti era mi más tierna manía, molestarte, hablarte e incluso enojarte, no sabía cuan feliz eso me hacía hasta que me dijiste que te marcharías.

Extraño cuando ibas por mi al colegio y me esquivabas, los cumpleaños que solo contigo celebraba, las noches de karaoke y las cartas de amor cantadas, extraño que seas tu quien me dominabas.

Extraño tu poesía llena de adornos intangibles, con aquella prosa y verso que solo tu entendías, no pienses que la odiaba sin antes conocer mi secreto, que aquella tu poesía era para mi lo más perfecto.

te extraño....
 

Mi primera vez



Estoy aquí sentado, nervioso, expectante, la habitación es bonita, elegante, coqueta, jugueteo con las luces mientras tu estas en tu ritual de belleza.

Las cortinas se asemejan a olas de mar, con sus ondulaciones y belleza que hacen pensar que estamos en otro lugar, la cama arreglada con cobijas de seda, se observa claramente la pulcritud y decencia. 

El color de las paredes contrastan armoniosamente con el resto del lugar, las cortinas, las cobijas y decoraciones del techo, todo donde tiene que estar. 

No hay olores feos ni aromas indeseables, huele a limpio y hasta un poco a flores, observo cada cosa mientras te preparas en el cuarto de baño, me intimidan los espejos pero me atraen al mismo tiempo, aún estoy ansioso de tenerte ya en mis brazos.

Es una buen momento para poner algo de música, coloco el celular en la mesita de noche mientras suena Río Roma se escucha la puerta del cuarto de baño, que se abre lentamente.

Te miro allí desde el filo de la cama, te pintaste los labios, te peinaste, te arreglaste para mi, me miras sonriente con ojos de inocencia, sabiendo que en corto tiempo, quedará en el piso cualquier rastro de decencia.

Te confieso que me gustas sin tanto maquillaje, sin embargo te agradezco tan bonito detalle, te miro y me miras y la distancia entre nosotros se hace cada vez mas corta, al fin tengo tus besos, luego de tanta impaciencia.

La ley de la gravedad cumple su papel, la ropa ya en el piso no hay nada por esconder, mis manos inquietas recorren cada centímetro de piel, mientras tus labios me dicen que me quieres a más no poder.

Siempre has pensado que tu cuerpo es imperfecto, pero en aquella desnudez mis manos no se equivocan, eres la más hermosa mujer. 

Tu perfume se me impregna en cada poro de mi piel, tu aroma es indescriptible, siento que en la vida nunca había estado ante un ser tan maravilloso llamado mujer.

Pasó ya algún tiempo desde que nos besamos por primera vez, pero nunca pensé que serías mi primera vez, primera vez de entregarme entero a una mujer, y quiero que sepas que no hay nadie más a quien quiero ya querer.


Tus ojos, tu sonrisa, tus gestos, tus manías, tus perfectas imperfecciones, tus rabietas, son lo que me tiene enamorado de ti, te pienso a toda hora, si voy caminando por la calle o conversando con alguien, para decirlo en resumido te pienso cada vez que respiro.

Ahora depende de ti y de mi, cuidar algo tan bonito, como se cuida un tesoro. Me alegra que seas tu, la causa de este sentir, de esta locura tan linda, de esto que llaman amor.....

canción a mi soledad


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He pasado tanto tiempo solo
que hoy que te veo llegar a mi
me ofendo

han sido tantas tempestades
que ahora que el mar está en calma
me asombro

Se que no esperaba que llegaría a algún puerto
que en la inmensidad de todo
mi destino fue siempre navegar solo

y hoy que estas aquí revive este corazón muerto
pero a pesar de ya no estar solo
no sabe amar ni entregarse del todo

Encontraste apenas un corazón roto
de esos que no se curan así
y lo noto

creo que es mejor que huyas pronto
no se puede corregir lo que se marchitó
sin amor

Se que no esperaba que llegaría a algún puerto
que en la inmensidad de todo
mi destino fue siempre navegar solo

y hoy que estas aquí revive este corazón muerto
pero a pesar de ya no estar solo
no sabe amar ni entregarse del todo

Y puedes irte, es lo mejor para ti, aunque por dentro mío solo te pido a gritos que no me dejes, que sin ti no puedo volver a navegar, que seas mi capitán.
 
 

miércoles, 6 de febrero de 2019

las 100 cumbres



Había llegado a una nueva cumbre, ya era la décima en solitario, la décima desde que ella se marchó.

Como cual destino en donde ya todo está dicho se cruzaron sus caminos, allí en aquella cumbre helada, gélida, ventosa, allí se abrigaron por primera vez, se fundieron en un abrazo de cumbre e iniciaron una historia que pocas veces se ha escrito.

Luego de aquella primera vez en las alturas, iniciaron lo que muchos dirían, una amistad, pero diablos! que buena pareja hacían ese par, ella era tan ....y el era tan.... también, eso no era amistad, eso era una apuesta segura, y vaya que así lo fue.

Disparejos en sus profesiones, pero absolutamente compatibles en sus pasiones, entrenaban juntos y empezaron a planificar sus escaladas juntos, cumbre tras cumbre, viaje tras viaje afianzaban su pertenencia, inmortalizaban sus almas en una sola.

Eso había durado como un quinquenio, y cual víbora envidiosa, siniestra la muerte aguardó expectante entre las sombras para, al menor descuido, clavar la estocada y apartarlos, tanta felicidad no puede ser posible, la muerte es celosa ella, y ni Dios ni la suerte pueden ante ella.

Me llevo su alma, te la quito y la aparto de tu lado, pero no has sido malo, la montaña los unió, y la montaña los volverá a unir, tendrás que subir tu solo a cien montañas, en cada una de ellas colocarás su fotografía y derramarás al menos una lágrima por ella, si así lo haces, en la montaña cien, la última, podrás volver a verla, hablarle, sentirla.....la cien será la montaña más alta de este mundo.

Aquel sueño no pudo ser mas real que todos sus anhelos, y todas sus noches sin fin, sin consuelo. Y así empezó aquella odisea, 100 cumbres en dos años, algo épico y descabellado para todos, para todos menos para su alma destrozada que buscaba consuelo y volver a verla a ella.

Allí en las faldas de aquel imponente y majestuoso macizo, con el frío atroz pero con el alma encendida miraba desafiante la cumbre, y lleno de fe en poder encontrar en aquella cumbre a su amada, el Everest lo esperaba ansioso.

Y lo recibió con todo lo que pudo, tormentas eléctricas, ventiscas de nieve, frío extremo, pero su espíritu permaneció indómito, los metros aumentaban, el oxígeno disminuía, y a mayor altura la inclemencia del tiempo recayó sobre el, perdía la batalla.

Al verlo agonizante, El se estremeció, aquel luchaba contra su propia vida por ella y eso lo conmovió, y así le disipó todo, las nubes se apartaron y el clima amainó. 

Se abrió paso a la cumbre, y cerca de llegar escuchó una voz, un susurro parecido al viento, era ella que lo llamaba. Aquel sonido en aquel silencio estruendoso le dio las últimas fuerzas para hacer la cumbre, colocó aquella fotografía con sus manos temblorosas y allí fue cuando la vio a ella, lo había conseguido, y lloró de la felicidad, y con la primera lágrima su corazón empezó a latir a toda prisa hasta que se detuvo......... 


Justo en ese momento, el sol y la luna se fundieron en un eclipse, una unión que solo podía significar una cosa, que el y ella al fin volvieron a estar juntos, juntos mas allá de la muerte, juntos hasta la eternidad.