lunes, 3 de septiembre de 2018

SAMAY - Los Caminantes


Vista de Quito desde el Guagua Pichincha

Se han escrito grandes historias en lapsos de tiempos cortos, sin embargo, y luego de un buen tiempo sin escribir por aquí, quiero comentarles que se han escrito muy buenas historias sobre piedra y tinta indeleble.

He viajado en el tiempo, hacia adelante como es lo normal, y en todo este tiempo hemos conformado un grupo regular de montaña, logramos cumbres inimaginables tiempo atrás y solo la constancia de todos ha conseguido llegar allá tan alto como nuestro espíritu se propuso.

Porque uno solo llega a su cumbre con el empuje de alguien más que te anima a no rendirte y a dejarlo todo por llegar juntos. No juzgo a los que les gusta subir solos a la montaña, pero cuándo llegas a la cumbre quién te da el abrazo de cumbre?? quién es tu confidente montañero y cómplice de tan fantástica aventura?? quién?? Por eso a la cumbre se llega con un buen amigo siempre, no importa que sea un conocido total al final el camino a la cumbre ya estrechó esos lazos invisibles de la amistad.

El último gran viaje publicado fue el ascenso a la cumbre del taita, como no olvidar los calambres en los dos muslos antes de llegar a la cumbre.

Pequeño descanso en la subida al Imbabura

Eso fue en Abril. Luego de eso nos trepamos al Ilaló por allá por el mes Junio, montaña de aclimatación y entrenamiento sin embargo se nos complicó todo por aventurarnos a tomar un camino que no conocíamos, un camino que se sumergía en un bosque tétrico bajo las penumbras de la noche que empezaban a inundarlo todo. Luego de alcanzar la desesperanza de poder salir de aquel bosque enmarañado decidimos retornar por nuestros propios pasos. Cual película de terror temí no poder encontrar el camino por el cual llegamos a ese punto en medio de la nada, pero aún así, lo hicimos, y regresamos sobre nuestras huellas en aquel tobogán natural, cuesta arriba. Regresamos al camino ya con la noche a cuestas y luego de caminar guiados por nuestras linternas y las estrellas, así cansados llegamos a la furgo!!

Vista desde la cumbre del Ilaló

En el mismo mes de Junio nos aventuramos a realizar un proyecto nada sencillo, recorrer las montañas Pichincha, desde el Guagua hasta el Ruco, haciendo una "parada" en el Padre Encantado, y he aquí que la Paccha Mama nos ofrecería un regalo nunca antes visto: un cóndor en libertad. Esa misma libertad que sentimos al caminar por senderos milenarios, bordeando el cráter de tan majestuoso volcán, el Guagua, cuyas vistas impresionantes solo magnifican la creación del Señor. El cansancio no fue impedimento para disfrutar la tercera cumbre del día, y el Ruco nos recibía majestuoso y sonriente, y nos fundimos en un abrazo todos quienes fuimos aquel día, y los que no fueron también nos acompañaban y juntos hicimos algo maravilloso, hicimos cumbre...cumbre!!!

 Cumbre del Ruco en el trekking integral de los Pichinchas

Algunos vencieron miedos, a la altura por ejemplo, otros vencieron sus límites, y al final todos con el orgullo de haber alimentado nuestro equipaje de vida, los recuerdos, todo aquello que hace que la vida valga la pena, aquello que hace que la vida sea vida......

Llegamos a Julio mes de superar límites, y asi fue, nos propusimos llegar más alto cada vez y te encuentras cada vez mas almas que comparten tu misma locura.

Caras nuevas, mismos objetivos, vivir, encontrarse con aquella que llaman la madre naturaleza, derrumbar miedos y llegar tan alto como nuestros corazones lo permitan. Nos dividimos en dos grupos, yo iba en el segundo grupo, rumbo a la cumbre, ya eramos un poco mas amigos que cuando iniciamos esta aventura. Y empezó a aumentar el metraje en aquel GPS, cada vez mas metros y cada vez mas dificultad, mas cansancio.

Pero allí estábamos, todos apoyándonos y así, tras superar precipicios, el frío incesante y el miedo a lo desconocido, así, llegamos a la cumbre congelada, aquella cruz de metal que no era solo una cruz, sino que era el objetivo que nos fijamos desde hace varios días....5126 msnm.

Allí en esa cumbre no estuvimos solos, y en aquella soledad nos abrazamos, buscando consuelo, buscando calor, buscando ese apretón que te ajuste el alma y te diga que estar allí no es solo un sueño......allí estabas tu.

Nos encontramos al final en el parqueadero donde iniciaron las huellas en el camino, alimentamos el alma aquel día, y el corazón contento por todo lo vivido, con las personas correctas en el momento preciso.



A todas las grandes personas que forman parte de este grupo: Lili, Gabi, Stefy, Marly, Pati, Mafer, Mayrita, Elo, Sabi, Pancho, Gustavo, Jorge, Richard.




Un abrazo montañero.


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